arquitectura popular española
Auxiliar. Almacén agrícola en Añe, Segovia.

Añe es un pequeño municipio que pertenece a la comarca de la Campiña segoviana, situada en el centro de la provincia, en tierras de Santa María la Real de Nieva.  El territorio fue repoblado en el siglo XI y formaba parte del Sexmo de Santa Eulalia. La economía de la comarca, basada en su producción agraria, ha dado lugar a numerosos ejemplos de construcciones auxiliares realizadas con los materiales tradicionales de la zona: adobes de barro, mampuesto de piedra, tejas cerámicas y elementos estructurales de madera, de carácter tan sencillo como útil.
Almacen en Añe, Segovia, fachada desde esquina
Almacen en Añe, Segovia, fachada
El almacén visto desde la esquina de la calle Real con la calle del Puente Viejo.
Fachada del almacén, con dos puertas de madera para el paso de carros y animales.
Almacen en Añe, Segovia, lateral y hastial
Almacen en Añe, Segovia, detalle huecos
El edificio es de planta rectangular, con fachada a dos calles y cubierta a dos aguas.
Detalle de la fachada de adobes, con el alero de tejas cerámicas.
Almacen en Añe, Segovia, detalle ventana
Almacen en Añe, Segovia, detalle hueco pequeño
Para los dinteles de los huecos de mayor tamaño se emplearon pequeños rollizos de madera o escuadrías de madera aserrada.  
Detalle de los adobes de la fachada lateral, con un pequeño hueco hecho con dos tablas de madera como dinteles. 
El clima de la comarca, clasificado como mediterráneo continentalizado (común a prácticamente toda la Meseta Central), es de inviernos prolongados, secos y fríos, y veranos cortos y calurosos, además de un fuerte contraste entre las temperaturas diurnas y nocturnas. 

El municipio, que estuvo vinculado administrativamente al de Armuña entre 1972 y 1981, fue repoblado durante la Edad Media, probablemente en el siglo XI, a la vez que el resto de los que componen su comarca, exceptuando a Santa María la Real de Nieva, que fue fundada en 1395 por el rey Enrique III. Antiguamente la zona había tenido distintos asentamientos romanos, destacando por su proximidad en yacimiento de Los Casares, en la vecina Armuña, con una importante villa que estuvo habitada entre los siglos I d.C y IV relacionada con la explotación de cereales. También hay restos romanos en municipios vecinos. Durante la ocupación musulmana, se redujo notablemente el número de habitantes de la comarca.

Añe parece descrito en el Diccionario de Madoz de 1845 como un municipio de pequeño tamaño, situado en una hondonada llana a la margen del río Moros, que contaba con 46 casas y 7 edificios más, destinados a graneros, colocadas en forma de círculo. La descripción añade una casa de ayuntamiento, escuela e iglesia parroquial levantada en 1408 y dedicada a San Juan Bautista. El pueblo producía trigo, cebada, uva, centeno, algarrobas y garbanzos, además de algún ganado lanar y vacuno y caza menor o el aprovechamiento de la madera de un pinar y de un plantío de álamos negros. Alejado del núcleo, en la desembocadura del río Moros con el Eresma, había un molino harinero llamado de Hornos. Según estudios etimológicos, el nombre del pueblo podría derivar de la presencia de este molino, ya que el término Añer tiene el significado de "sobre el molino". Otros autores atribuyen el nombre del pueblo al de un poblador medieval llamado Fannius, término que derivó en Fañe.

Actualmente, su centenar de vecinos continúa viviendo fundamentalmente de la agricultura, con una producción similar a la descrita por Madoz, destacando el cereal y la madera. Las tierras de labranza se reparten tradicionalmente mediante una figura particular del derecho consuetudinario de Segovia que aún se mantiene en esta zona y que regula la explotación comunal de las tierras productivas, denominada fetosín. Consiste en que parte de las tierras del municipio se parcelan en lotes que se ceden vitaliciamente a los labradores según un orden de prioridad en el que prima su antigüedad en la vecindad, según ordenanzas municipales u otras tradiciones no escritas.
Almacen en Añe, Segovia, interior
Almacen en Añe, Segovia, puerta izquierda
Almacen en Añe, Segovia, puerta derecha
Interior del almacén, con su cubierta de cerchas de madera españolas y el murete divisorio. El muro del fondo, con uno de los hastiales, fue sustituido parcialmente por tabicón hace unas décadas.
Puerta de entrada de carros en la fachada principal, de dos hojas, realizada con un sencillo entablado sobre bastidor de madera. El eje de apertura de cada hoja encaja en la madera interior del dintel.
La puerta de la parte derecha de la fachada sobresale del plano de las misma porque la madera del dintel se sustituyó por viguetas de hormigón, sujetando sus eje de apertura con unas pletinas metálicas a su cara exterior.
El edificio tiene unas dimensiones de 14 x 10 m, con una altura de algo más de 5 m en sus muros de fachada. Su gran espacio interior, destinado al almacenaje de productos agrícolas, se divide en dos mitades con un murete de aldededor de 140 cms de altura. Por sus características, el almacén podría haberse construido durante la primera mitad del siglo pasado o a finales del anterior. Inicialmente se trataba de un edificio exento, aunque hace unaa décadas se levantó otro inmueble independiente adosado a su fachada oeste.

Los muros del edificio se componen, en su altura, de dos tramos. El primero de ellos, desde la base hasta unos dos metros, está realizado con mampuesto de piedra rejuntada con argamasa. Se trata de un muro muy regular y bien ejecutado cuya finalidad es evitar el ascenso por capilaridad de la humedad del terreno. Sobre éste se realizó un segundo tramo hecho de adobes cogidos con barro que llega hasta la cubierta tanto en fachadas como en hastiales. El espesor de todos los muros es de 48 cms, que se logra con una solución empleando un adobe y medio para alcanzar el mismo, dado que las dimensiones de estas piezas son algo superiores a las de los ladrillos actuales. El aparejo de los adobes sigue el esquema inglés antiguo, alternando una hilada hecha con piezas dispuestas a tizón hacia el exterior y soga hacia el interior con otra de piezas dispuestas a soga hacia el exterior y tizón hacia el interior.

Los dinteles de los huecos son de madera, combinándose rollizos con escuadrías cuadradas de madera aserrada en los de mayor luz. En los huecos de ventilación, considerablemente menores, se emplean tablas como dintel. La longitud del apoyo de estas maderas es de aproximadamente 65 cms en el caso de las puertas grandes, reforzándose el muro puntualmente con mampuesto y pequeños rollizos. En el caso de las ventanas, los dinteles tienen un apoyo menor. Las carpinterías de puertas y ventanas son de tabla de madera sobre bastidores del mismo material.

La cimentación, posiblemente de una anchura mayor que la del muro, se realizó con mampuesto y argamasa -similar al primer tramo en altura del muro- hasta encontrar base firme. Respecto al acabado exterior de los muros, no quedan restos del mismo salvo en parte de las jambas de una de las puertas y consiste en un fino enlucido de barro y cal. Es probable que tan solo se aplicara en esta zona de los huecos, aunque lo habitual es que se enluzca toda la fachada para protegerla de la lluvia. La parte superior de los muros donde vierten las aguas del tejado se resuelven con un sencillo alero de teja curva.
Almacen en Añe, Segovia, cubierta
Almacen en Añe, Segovia, cubierta desde interior
La cubierta del edificio tiene parte del entablado de madera sobre el que apoyan las tejas perdido a causa de la falta de mantenimiento.
Interior del almacén, con la cubierta de cerchas de madera a la española. El muro del fondo, enfrentado a las dos puertas de acceso, es ciego.
Almacen en Añe, Segovia, detalle cubierta desde interior
Almacen en Añe, Segovia, detalle puerta
Detalle de la cubierta, compuesta por cerchas españolas de madera parcialmente aserrada sobre una durmiente de madera que apoya en el muro de adobes en que que reparte su carga. Sobre las cerchas, coincidiendo con el nudo, una correa de madera, y sobre ésta, cabios que sujetan el entablado que soporta las tejas. Los cabios apoyan sobre una segunda durmiente que remata el muro sobre la cara superior del tirante inferior de las cerchas. Los nudos de las cerchas se refuerzan con pletinas de hierro para evitar desplazamientos.
Detalle del muro de fachada en una de las grandes puertas para carros. El dintel se compone de tres piezas de madera aserrada que apoyan aproximadamente 65 cms sobre una zona de muro reforzada con mampuesto y trozos de piezas cerámicas, además de en un pequeño rollizo que refuerza y ata transversalemente ese punto. El eje de la puerta encaja en el palo interno del dintel. Exteriormente, una tabla clavada sobre el palo exterior lo protege del sol y de la lluvia.
La solución de la cubierta, a dos aguas, es reflejo de la sencillez y la economía del resto del edificio. Cuatro cerchas de traza española, separadas entre sí alrededor de 2,70 m, sujetan un sencillo sistema en el que tres correas (una en la cumbrera y las otras dos en el punto central de cada faldón, coincidiendo con los nudos de las cerchas) sirven de apoyo a los cabios sobre los que descansan las tablas que soportan el material de cubierta.

Las cerchas apoyan sobre una durmiente de madera continua, formada por tres maderos atados, cada tres metros y medio, con rollizos transversales. Sobre este primer durmiente se colocaron dos hiladas más de adobes y se apoyó otro durmiente que recibe a los cabios. El material de cubierta empleado es la teja curva, colocada sobre una cama de barro y paja, a la segoviana. 

La teja a la segoviana, también llamada a canal, es un sistema tradicional de colocar las tejas en Segovia y en parte de las provincias cercanas de Ávila, Valladolid, Palencia, Burgos y Soria. Consiste en colocar solamente las tejas canales (las de abajo en cualquier otro tejado) sobre una cama de barro que se echa sobre las tablas ripias de madera apoyadas sobre la estructura portante y es suficiente para impedir el paso de agua, no colocándose las tejas cobijas (las superiores) salvo en la cumbrera y aleros, permitiendo un considerable ahorro equivalente a la mitad de las tejas. La cama de barro no es exclusiva de este sistema sino que es usual también en tejados con canal y cobija. Una diferencia sustancial de este sistema con respecto al resto es que quienes colocan las tejas aprovechan su forma trapezoidal curvada para encajarlas mediante la alternancia de hileras en las que se va sucediendo una con el lado ancho de las tejas y la siguiente con el lado estrecho