arquitectura popular española
La arquitectura popular es un elemento esencial del patrimonio cultural de los pueblos. Pensada y hecha por sus propios usuarios o por artesanos, debe cumplir su función, además de ser duradera y económica, adaptándose al clima y al terreno de su comarca y usando los materiales disponibles en su entorno. Estos condicionantes dan lugar, en cada territorio, a una serie de técnicas constructivas y soluciones formales tradicionales propias que, aplicadas a sus viviendas o edificios auxiliares, definen sus características tipológicas.
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Auxiliar. Palomar en Cerecinos de Campos, Zamora.

Cerecinos de Campos es un pueblo de la provincia de Zamora situado en la comarca de Tierra de Campos. Su economía se basa en la agricultura y la ganadería, destacando el cultivo de cereales. Dada la naturaleza arcillosa de sus tierras, la arquitectura tradicional de la comarca de Tierra de Campos está basada en el adobe, ladrillo de barro con paja y cocido al sol. También se utiliza el sistema de muros de tapial. Son muy abundantes los palomares, construcciones realizadas con esta técnica, al resultar rentable la cría de la paloma para las economías familiares de sus pobladores.
Varios. Vinoteca O Beiro. Santiago de Compostela.
 
Cerrada en octubre de 2015, la vinoteca O Beiro era uno de los locales con más tradición de Santiago de Compostela. Su ambiente, su decoración y su amplia carta de vinos la hicieron diferente e inolvidable para quienes alguna vez pasaron a ella. Se encontraba en una de las calles más antiguas y conocidas de la capital gallega, la rúa da Raíña, que arranca de la misma Catedral y corre paralela entre la rúa do Franco y la rúa do Vilar. Traducida al castellano como calle de la Reina, recibe este nombre porque hubo en ella una pequeña posada en la que se albergó la reina Santa Isabel de Portugal.
Caminos. Ponte Mandrás, Orense.
 
Ponte Mandrás es un puente del antiguo camino real que une Orense con Santiago de Compostela. Está situado a la entrada de la aldea del mismo nombre, Ponte Mandrás, perteneciente al concello de San Cristovo de Cea, en la provincia de Orense. Ha permitido durante siglos cruzar el río Barbantiño, aunque hoy en día sólo lo utilizan los vecinos de la zona o los peregrinos del camino sanabrés.

El puente medieval original, construido en el siglo XIII, fue reformado en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el Intendente General de Galicia, José de Avilés, ordenó la reparación de su único arco.
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Pueblos. Candelario, Salamanca.
 
Situado en la Sierra de Béjar, al sur de la provincia de Salamanca, destacan sus empinadas y enrolladas calles recorridas por "regaderas", que son canalillos con agua cristalina recogida de los neveros de su sierra. Las casas, con su típicas "batipuertas" y anchos muros de piedra y de más de dos plantas, pertenecen a la arquitectura popular de los lugares montañosos, condicionadas por la propia tradición chacinera de Candelario: tejados de grandes aleros para protegerlas de la nieve y grandes galerías con balconadas de madera destinadas al secadero del embutido. Son la casas chacineras.

Pueblos. Castrillo de los Polvazares, León.

Castrillo de los Polvazares es una localidad española perteneciente al municipio de Astorga, en la comarca de Maragatería, al suroeste de la provincia de León. Sus habitantes fueron arrieros que comerciaban con vinos, pescados y otros bienes. El pueblo se conserva prácticamente en su estado original. Las calles no están asfaltadas, sino empedradas. Las casas, todas ellas de piedra, son conocidas como "casas arrieras" y están estructuradas en función de esa actividad, existiendo grandes puertas para el paso de carros, patios interiores que son el centro de organización de la casa, cuadras, y algunas grandes bodegas.
Pueblos. El recinto amurallado de Urueña, Valladolid.
 
Urueña es un municipio y localidad española de la provincia de Valladolid, en la comunidad de Castilla y León. Cuenta con uno de los cascos urbanos mejor conservados de la provincia de Valladolid, ofreciendo a su visitante el aspecto de una pequeña ciudad medieval. Por este motivo fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en el año 1975. Conserva gran parte de la muralla con dos de sus puertas, algunos lienzos del castillo, casonas de piedra de cierta calidad y la iglesia parroquial gótico-renacentista de Santa María del Azogue.