arquitectura popular española
Pueblos. Plaza Mayor. Almagro, Ciudad Real. 

Almagro, población ciudadrealeña situada en el antiguo camino de Toledo a Granada, fue fundada sobre los restos de un castillo árabe poco después de la batalla de Las Navas de Tolosa, que tuvo lugar en 1212, siéndole otorgado fuero por la Orden de Calatrava, confirmado en 1222 el rey Fernando III el Santo. Capital de los calatravos y de lo que después se ha dado en llamar Campo de Calatrava, alcanzó pronto tal pujanza que el rey Alfonso X el Sabio convocó Cortes en ella en 1273. 
 
En el siglo XIV contaba ya con una muralla y una parroquia, San Bartolomé el Viejo, además de edificios públicos como las carnicerías, el pósito, la cárcel, casas del Concejo y las Casas Maestrales. A finales de ese siglo, Enrique II le concedió dos ferias, lo que hizo que el comercio arraigara en la villa. A finales del siglo XV se incorpora a la Corona, siendo ahora un gobernador quien habite los Palacios Maestrales. 
 
En la primera mitad del siglo XVI, los problemas financieros del emperador Carlos V hicieron a los banqueros alemanes Fugger beneficiarios de las rentas de las minas de mercurio de Almadén y los vincularon a Almagro, trayendo consigo a sus administradores Welser, Xedler, entre otros, cuyas casas solariegas se conservan aún. La villa prosperó económicamente, creciendo hasta salir de las murallas. Se construyeron palacios, un gran número casas particulares, monasterios, iglesias y hospitales. Sin embargo, una vez terminado el siglo XVII, su economía comenzó a decaer poco a poco a favor de la vecina Ciudad Real. 
 
En 1886 se derribaron las murallas aunque las puertas de la ciudad se mantuvieron hasta la década de 1930.

Plaza Mayor de Almagro. Fachada sur.
Tramo sur más cercano al Ayuntamiento, en su esquina con la calle Mayor de Carnicerías.
La Plaza Mayor de Almagro se constituye como el centro administrativo, comercial y social de la ciudad. Los edificios que la forman tienen en la actualidad uso doméstico y comercial. Originariamente los corredores superiores eran de carácter público, pero en la segunda mitad del siglo XIX se procedió a su privatización y acristalamiento. Se configura como un espacio público alargado y homogéneo, delimitado por soportales comerciales en planta baja y dos niveles de galerías acristaladas formadas por una estructura de pies derechos y zapatas de madera, con carpinterías de madera en color verde. En planta es un espacio rectangular ligeramente irregular de ciento cinco metros de largo y treinta y siete de anchura, la estructura adintelada de los soportales se compone de ochenta y una columnas toscanas de piedra caliza.

Su tipología coincide con la típica de la plaza manchega en una segunda fase de evolución. Mientras que la primera fase sería la de plazas con galerías abiertas, balaustres y pies derechos de madera, la segunda fase será de galerías cerradas a modo de palcos acristalados y la tercera consistirá en el tabicado de las galerías con fábrica pero manteniendo el entramado estructural de madera. 
 
Tiene una singularidad especial debido en parte a la proporción excesivamente alargada de su planta, y a la perfecta regularidad de las fachadas de sus lados mayores, sólo interrumpida por la Casa del Señorío de Molina. 
Imagen de la Plaza Mayor en 1858
Imagen tomada en 1858, con gran parte de los corredores aún sin cerrar. 
Plaza de Almagro, vista general
La Plaza Mayor de Almagro, con el Ayuntamiento en su lado oeste, la fachada norte a la izquierda con la Iglesia de San Agustín al fondo, y la fachada sur a la derecha de la imagen.
Soportales de la Plaza Mayor de Almagro
Plaza Mayor, callejón del Toril
Soportales de lado sur de la plaza, a la altura del callejón del Toril, con las columnas y las zapatas que soportan la viga corrida de fachada.
Fachada sur de la plaza, con el acceso a ésta desde el callejón del Toril.
Modulación de fachada en las galerías Plaza Mayor de Almagro
Ubicada en el centro del casco antiguo, se desconoce la configuración inicial de la plaza ya que el espacio fue profundamente remodelado en el siglo XVI y posteriormente, en el siglo XIX. 
 
Su origen se remonta al siglo XIII y su configuración es el resultado de la supresión de varias cuadrículas de la trama de manzanas, diferenciándose de otras plazas medievales, cuyo espacio público es fruto de la prioridad concedida al espacio privado. Inicialmente tuvo una función fundamentalmente comercial. La fecha de instalación de los soportales destinados al comercio, y que servían además para proteger de las inclemencias del tiempo, no es fácil de precisar, en cualquier caso, su aparición estuvo también vinculada a razones morales y “de buenas costumbres” y a finales del siglo XV se puede ya constatar su existencia. 
 
A partir del siglo XVI se impone una nueva estética que exige un orden visual, simetría y regularidad en las alineaciones. La reforma de este siglo supuso una ordenación de los elementos arquitectónicos de la plaza con pórticos de igual dimensión, alineaciones perfectas y alturas idénticas de las edificaciones. 
 
La plaza también tuvo su función como escenario del poder político y religioso, quedando enmarcada por los edificios representativos del poder temporal: el ayuntamiento en el lado oeste y el Palacio Maestral, en el oeste. El poder espiritual, la antigua Iglesia de San Bartolomé se levantaba en lo que hoy son los jardines en los que se encuentra la estatua ecuestre de Diego de Almagro, en bronce, al este de la plaza.
Fachada de los edificios de la plaza. Sus galerías, antes abiertas y de uso público, se acristalaron a principios del siglo XX tras su privatización, concluida un siglo antes. 
Otra de sus funciones fue la de servir como escenario urbano monumental. Hasta 1845 el espacio de la plaza se utilizó para la celebración de corridas de toros, siendo este aspecto fundamental para su apariencia definitiva. En los soportales se colocaban barreras y graderíos de madera para el público, pero la ubicación preferente estaba en las galerías de las plantas superiores en las que se aumentaron al máximo los vanos o “claras” para aumentar la visibilidad. El acceso a ellas se efectuaba a través de sendas escaleras en el centro de los lados mayores de la plaza, en el callejón del Toril y en el de Villar. Esta función determinó, igualmente la regularidad de las alturas, unificadas por un tejado corrido, y la reducción de la altura de los pisos al mínimo de una persona de pie, para poder elevar dos plantas.
Plaza Mayor de Almagro. Detalle de los capiteles y zapatas de sus columnas
Plaza Mayor de Almagro. Detalle de las basas de sus columnas
Arriba, a derecha e izquierda, detalle de la basa y el capitel de las columnas toscanas de piedra caliza que sustentan las galerías de la plaza.
Callejon del Toril, Almagro
Callejón del Toril, donde se encontraba la escalera de acceso a las galerías del tramo sur.
Casa del Señorío de Molina, en la fachada sur.
Dentro de su uniformidad, la plaza cuenta con elementos singulares: edificios, accesos y zonas de transición son los más destacados.

Como edificio singular, pero adaptado al resto del conjunto, se encuentra la Casa del Señorío de Molina, situada en el lado sur de la Plaza Mayor junto al Corral de Comedias, rompe el ritmo regular de soportales y galerías acristaladas. 
 
Su fachada se compone de dos planos. El plano exterior, formado por dos columnas toscanas de piedra de mayor altura que el resto de la plaza, que sustentan canes de madera decorados con talla festoneada y un dintel dórico de madera a modo de entablamento decorado por triglifos y metopas, sobre el que se apoya el nivel superior de fachada con dos huecos que abren a un balcón corrido de forja. El nivel superior de fachada deja vista la estructura de pies derechos y zapatas de madera que caracteriza el espacio urbano. 
 
El plano interior, tras el pórtico descrito, que se retranquea alineándose con el fondo de los soportales de la plaza y consiste en una portada barroca de piedra flanqueada por dobles pilastras almohadilladas que sustentan un frontón partido en el que se aloja el escudo del Arcipreste de la Orden de Calatrava, Diego de Molina, heredero del Mayorazgo de Molina. La carpintería es una doble puerta de madera decorada con clavos de forja.

El acceso a las galerías se realizaba por medio de escaleras. Una de ellas estaba en el callejón del Toril, comunicado con la plaza a través de dos tramos de columnas. Las escaleras de madera que alojaba permitían el acceso a las galerías y, por su situación centrada respecto a la longitud de la fachada, facilitaban un desalojo rápido y cómodo los días de corridas de toros u otros espectáculos. La fachada al callejón en planta primera es típicamente manchega, con muros encalados, huecos adintelados, balcón corrido de forja y persianas de madera en color verde y un alero de madera algo mayor de lo normal.
Plaza Mayor de Almagro, callejon del Villar
Callejon del Villar, Almagro
Fachada norte, tramo central con el acceso al callejón del Villar.
Callejón del Villar, donde se encontraba la escalera de acceso de la fachada norte.
Las galerías de la fachada norte tenían sus escaleras de acceso en su tramo central situadas en el callejón del Villar. La fachada a la plaza, de la misma tipología que el resto, tiene como singularidad el balcón de forja corrido en una de las propiedades. Por su parte, la fachada al Callejón del Villar se compone de una fábrica encalada en color blanco y la típica estructura entramada de pies derechos y zapatas de madera. En las fachadas al callejón desde la plaza (la fotografía de la izquierda, del callejón, está tomada bajo esa fachada) aparecen dos sencillos huecos adintelados cerrados con rejas de forja. Al igual que en el callejón del Toril, había unas escaleras de acceso a las galería superiores.
Plaza Mayor de Almagro, transicion de soportales a fachada normal
Plaza Mayor de Almagro, transicion de galerias a balcones
Fachada sur. Dos imágenes de la zona de transición entre los edificios con galerías de la plaza y el resto de inmuebles con la tipología propia del casco histórico, al este del conjunto.
Como último elemento destacado, situado en la parte oeste de la plaza, se encuentra la zona de transición entre los edificios con galerías y los de la tipología propia del resto del casco histórico. Se trata de edificios de propiedad privada que continuan el lado mayor sur de la plaza, manteniéndose los soportales de ésta, pero desapareciendo los dos niveles de galerías acristaladas, que se sustituyen por un único nivel de fábrica encalada con balcones.
 
Esta parte de la plaza se puede asimilar al tercer grado de evolución en la tipología de las plazas manchegas: galerías tabicadas con fábrica pero manteniendo el entramado estructural de madera, aquí oculto en ocasiones tras el revoco. Una vez terminado este tramo, los edificios pierden el soportal, tal y como puede observarse al fondo de la fotografía de la derecha 
Plaza Mayor de Almagro desde su ayuntamiento
Plaza de Almagro desde la calle Mayor de Carnicerias
Dos imágenes de la plaza tomadas en su lado oeste. La de la izquierda, desde su esquina con la calle Mayor de Carnicerías. La de la derecha es una panorámica de la plaza desde el ayuntamiento. En la zona ajardinada situada al fondo de esta última fotografía, al lado del Palacio Maestral, se levantaba, cerrando la plaza, la antigua iglesia de San Bartolomé, derribada en los primeros años del siglo XIX y con cuyas piedras se construyó la plaza de toros.
Plaza Mayor de Almagro. Iglesia de San Agustin
Plaza Mayor de Almagro desde la calle del Gran Maestre
Tramo de fachada norte, con la iglesia de San Agustín al fondo.
Vista de la plaza desde su acceso noroeste llegando de la calle del Gran Maestre.
Plaza Mayor de Almagro.  Esquina calle San Agustin
Plaza Mayor de Almagro. Iluminacion soportales
Detalle de la fachada norte desde el ayuntamiento, esquina de la calle de San Agustín.
Soportales del lado norte de la plaza, con la iluminación nocturna.