arquitectura popular española
Arquitectura civil. Escuelas Menores. El cielo de Salamanca. 

En las Escuelas Menores se impartían los estudios de bachiller o enseñanzas menores. Una vez conseguido el título de bachiller, se podía acceder a la Universidad de Salamanca (Escuelas Mayores) y estudiar cualquier carrera para licenciarse o doctorarse. Era, sin embargo, frecuente que los hijos de campesinos o artesanos, con menos medios, que lograban el bachiller, volvieran a sus trabajos o especialidades con dicho titulo, ya que les permitía alcanzar cargos públicos con categoría de universitarios.

Se comenzó la construcción de su edificio en 1428, realizándose distintas reformas y obras de ampliación durante su historia. Su acceso se realiza a través de una estrecha portada situada en una de las esquinas del Patio de Escuelas, a continuación de la fachada del Hospital del Estudio. La entrada, realizada en 1532, está formada por dos arcos de medio punto que descansan sobre una columna central. Remata su parte superior, el escudo imperial de Carlos I, en una solución plateresca similar a la fachada principal de la Universidad, salvando las notables diferencias de tamaño. Pasada dicha puerta, un callejón a modo de zaguán llevaba a los estudiantes al amplio patio porticado alrededor del que se organizaban las escuelas. De una sola planta, el patio está rodeado por una galería de arcos mixtilíneos sobre los que hay una balaustrada barroca. 
 
El conjunto es monumento nacional desde 1931. Actualmente se utiliza como museo, con varias salas dedicadas a ese uso, exponiéndose en una de ellas la pintura objeto de este artículo.

Escuelas menores, paso hacia el patio
Escuelas menores, entrada
Callejón de acceso desde la portada anterior al patio de las Escuelas Menores, al fondo de la imagen, con decoración plateresca sobre el paso. 
Acceso a las Escuelas Menores desde el Patio de las Escuelas, con una portada plateresca formada por dos arcos bajo el escudo de Carlos I con águila imperial bicéfala.
Escuelas Menores, sala
Patio de las Escuelas Menores
Interior de una de las actuales salas de exposición de las Escuelas Menores.
Patio de las Escuelas Menores, con su arquería gótica de traza mixtilínea.
El cielo de Salamanca
El Cielo de Salamanca 
 
Se trata de una pintura realizada por Fernando Gallego (Salamanca?, 1440? - 1507?), pintor español de la escuela hispano-flamenca. Actualmente no está en su lugar original. Ocupaba aproximadamente una tercera parte de la bóveda de la antigua biblioteca de la Universidad, utilizada hoy como capilla. Durante las obras que se llevaron a cabo tras el incendio que la afectó en el siglo XVIII, al construir la actual bóveda, se demolió el resto de la bóveda original, perdiéndose sus pinturas y quedando esta parte oculta a cuatro metros de altura por encima de la nueva. A mediados del siglo XX las pinturas fueron descubiertas y se trasladaron, una vez restauradas, al Museo Universitario que hay en una de las alas del patio de las Escuelas Menores. 
 
Realizada sobre una bóveda de cuarto de esfera y enmarcada parcialmente por una inscripción en latín de un conocido salmo bíblico del Rey David que dice "Quoniam videbo celos tuos, opera digitorum tuorum; lunam et stellas, que Tu fundasti" (Porque yo veré tus cielos, obra de tus dedos; Luna y estrellas que Tú fundaste), la pintura de Gallego representa las constelaciones zoodiacales de Leo, Virgo, Libra, Escorpión y Sagitario, además de otras constelaciones como la del Boyero, la de Hércules, la de la Hidra, el Centauro, la Crátera, el Cuervo, la Corona y la Serpiente. Incluye una representación del Sol sobre una cuadriga tirada por caballos y otra del dios Mercurio sobre un carro tirado por dos águilas, todo el conjunto sobre cuatro cabezas correspondientes a los cuatro vientos. Se trata, pues, de una recopilación artística del saber y de la tradición de la época sobre la astronomía y la astrología. Por su temática, se trata de una de las obras más particulares del primer Renacimiento español y del propio pintor, quién posiblemente se inspiró en distintos grabados contemporáneos para llegar a esta curiosa mezcla de astrología y astronomía propia de una época de transición a todos los niveles desde un gótico tardío a un renacimiento incipiente, dentro de una sociedad progresivamente más laica que comienza a ser permeable a la cultura clásica 
El cielo de Salamanca, Sagitario, Corona, Ara, Escorpion
El cielo de Salamanca, Boyero, Hercules, Serpiente, Sol y Mercurio
Zona central inferior. Sagitario, sobre la Corona, a la izquierda del Ara y bajo Escorpión; parte del Centauro, de la Serpiente y de la Hidra y el Cuervo.
Lateral izquierdo inferior, con dos de los vientos en su base y las imágenes del Boyero (con una hoz y al revés), Hércules, la Serpiente, el Sol y Mercurio.
El cielo de Salamanca, Sol, Leo, Virgo
El cielo de Salamanca, Sagitario, Ara, Escorpion, Centauro
Imagen central superior de la bóveda. Arriba, Leo, representado como un manso león con la cola caída. A la derecha, Hidra, sobre las ramas del árbol.
Lateral derecho inferior. Sobre dos de los vientos, Sagitario, el Ara, Escorpión, Libra, Centauro. Obsérvese al Cuervo y a la Crátera en la cola de Hidra.
El cielo de Salamanca, Mercurio
El cielo de Salamanca, Sol
El Dios Mercurio, sobre un carro tirado por dos águilas y con su caduceo en la mano derecha y su cabeza cubierta por un gorro rojo.
Representación del Sol, con su cetro en la mano derecha y sobre una cuadriga tirada por tres caballos blancos y uno negro.
El cielo de Salamanca, Hercules
El cielo de Salamanca, Virgo
Hércules, portando la piel invulnerable del león de Nemea en su mano izquierda a modo de escudo y con su maza en la derecha.
La constelación zodiacal de Virgo, representada como una mujer dotada de alas y llevando una rama verde en su mano derecha.
El cielo de Salamanca, Escorpion
El cielo de Salamanca, Centauro
La constelación del Escorpión, sobre la de Sagitario y el Ara y bajo la balanza que representa a Libra.
Centauro, con la cabra en su mano derecha y una lanza de la que cuelga una liebre en la izquierda. Al su derecha, las raíces del árbol en que se apoya Hidra.
El cielo de Salamanca, Cratera
El cielo de Salamanca, uno de los cuatro Vientos
La constelación de la Crátera (Copa), representada aquí con asas, junto a la del Cuervo y a la de Hidra siguiendo la mitología griega.
Detalle de la cabeza humana que representa a uno de los cuatro vientos que forman la franja inferior de la pintura.