arquitectura popular española
Caminos. El puente de Talcano, Sepúlveda, Segovia. 

Sepúlveda es un municipio situado al este de la provincia de Segovia, capital de la comarca conocida como Villa y Tierra de Sepúlveda, al norte de Somosierra y compuesta por 52 poblaciones. La altitud media de la comarca respecto al nivel del mar es de 1.050 m. y está regada por los ríos Duratón y Caslilla. El territorio cuenta con restos arqueológicos datados en el Paleolítico Medio y asociados a la industria lítica, localizados cerca de la villa, en un lugar conocido como La Cañadilla. Del período Neolítico destaca el yacimiento de la cueva de la Nogalera, de carácter funerario, en el cañón del río Duratón, habiéndose encontrado restos del mismo período, también funerarios, en otras cuevas cercanas.

Hay varios yacimientos de la Edad del Bronce, destacando uno con restos de puntas de piedra asociadas a una zona de caza donde se acorralaban animales junto al precipicio del río de la Hocecilla. A este período pertenece también diverso material cerámico hallado en distintos puntos de la comarca y numerosas muestras de arte rupestre en el cañón del Duratón.

En la Edad del Hierro, aproximadamente entre los siglos V y II a.C., en la zona oeste de la actual villa de Sepúlveda -conocida como la Somosierra- se asentaba un importante núcleo de población arévaco al que pertenecía una necrópolis de incineración situada en el cerro oriental, la Picota, sobre el que se asienta hoy la ciudad medieval. En esta necrópolis se han encontrado espadas de doble filo, fíbulas y otros objetos. Los arévacos, un pueblo celtíbero, construían sus poblados sobre cerros o zonas elevadas para defenderlos con mayor facilidad, rodeándolos con varias líneas de murallas. 

Puente de Talcano, Sepulveda, arco
Puente de Talcano, Sepulveda, camino de acceso
El puente, de origen romano, tiene un único arco. El cauce del río ha sufrido modificaciones y actualmente no pasa bajo él.  
Camino de acceso a los restos del puente de Talcano desde Sepúlveda. El puente se encuentra en el Parque de la Hoces del río Duratón.
Con la conquista del territorio por el cónsul romano Tito Didio a inicios del siglo I a.C, el asentamiento arévaco de Sepúlveda quedó prácticamente abandonado tras ser desalojado por el nuevo gobierno, que decidió trasladar a su población -dentro de un proceso de reestructuración territorial de la zona- fundando una ciudad de nueva planta a siete kilómetros al este, en el lugar hoy conocido como Los Mercados. Se trata de un yacimiento situado en una meseta llana, con características más adecuadas para garantizar la seguridad de la población recién sometida y permitir el desarrollo de la población siguiendo las pautas urbanísticas romanas al tratarse de un terreno sin grandes condicionantes topográficos. El yacimiento, ubicado en la confluencia de los ríos Duratón y Serrano, junto al actual pueblo de Duratón, parece corresponder a las ruinas de la ciudad romana de Confluentia o Confluenta, citada por Ptolomeo en el siglo II d.C.

La ciudad de Confluenta era paso de varias vías de comunicación y, junto a Segovia y Cauca (la actual Coca), uno de los tres municipios que articulaban el territorio de la actual provincia de Segovia. Debido a su importante desarrollo económico y social, la nueva ciudad recibió el estatuto jurídico de municipio de derecho latino en el año 75 d.C. Su economía estuvo basada en la ganadería y en el comercio, potenciado por su proximidad al puerto de Somosierra, uno de los puntos principales de conexión entre la meseta norte y la meseta sur. En el recinto de la ciudad conocido como Las Paredes se celebraban mercados de ganados y ferias periódicamente, además de actividades lúdicas de carácter religioso.
Puente de Talcano, Sepulveda, cara inferior y pasarela
Puente de Talcano, Sepulveda, zona superior del arco
Se trata de un arco algo rebajado, construido con sillares de mediano tamaño y bien labrados, de alrededor de cuatro metros de ancho.
El puente ha perdido tanto los sillares laterales como el relleno interior de argamasa y piedra, pudiendo verse la cara no labrada de los sillares que forman su arco.
Puente de Talcano, Sepulveda, cara superior desde pasarela
Puente de Talcano, Sepulveda, cara inferior
Los sillares que forman  los laterales del arco son de mayor canto que el resto. El paso sobre el arco está prohibido, auqnue puede observarse desde una pasarela.
El arco salva una luz aproximada de ocho metros, con unos cuatro metros de altura en su zona central. 
Fue bajo la dominación romana cuando se construyeron en la comarca diversas obras de infraestructura para facilitar sus comunicaciones internas y con otras zonas de la península. Dentro de éstas se encuentra el puente de Talcano. Se trata de los restos de un puente que cruzaba el Duratón en las proximidades de la entonces abandonada Sepúlveda, que sería repoblada siglos después. Se levantó al suroeste de la actual ciudad, muy cerca del Parque Natural de las Hoces, formando parte de la calzada romana que discurría por ese punto y que se dirigía a Confluenta desde el oeste. 

La obra estaba compuesta por varios arcos, de los que hoy solamente queda uno. El Diccionario Geográfico de Madoz la describe en 1845 como un puente que “tiene cuatro ojos en estado ruinoso” y lo llama “de Tarcano”. Los sillares que forman el arco, algo rebajado, son de mediano tamaño y están bien labrados en cinco de sus seis caras, como suele ser habitual en este tipo de construcciones, en la que se dejaba en basto, sin labrar, la cara superior (no vista) de los sillares. El puente ha perdido completamente la calzada y los petos laterales, además del material de relleno utilizado (normalmente, un hormigón hecho con argamasa de arena y cal con piedras), por lo que se observa perfectamente el lado no labrado de las piezas. Los sillares empleados en los laterales del arco son de mayor canto que el resto. A pesar de las pequeñas deformaciones que se pueden apreciar, el arco se encuentra en equilibrio y en buen estado de conservación