arquitectura popular española
Varios. El rincón del peregrino. Alberguería, Laza, Orense. 

El Rincón del Peregrino es un pequeño bar situado en la calle principal que recorre Alberguería, parroquia del concejo de Laza, en Orense. A pesar de su tamaño es uno de los lugares con mayor personalidad y más recordados por los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela andando el Camino Sanabrés. Es el único lugar siempre abierto donde descansar y tomar algo tras la agotadora subida de más de once kilómetros desde Laza por unas cuestas en que se mezclan dureza y naturaleza. En coche se llega por la carretera OU113, que comunica Laza con Vilar de Barrio.
Calle de Albergueria, Laza
Su interior se encuentra recubierto con miles de conchas de vieira en las que los peregrinos han ido dejando sus nombres, junto a un dibujo o alguna frase escrita en cualquiera de los idiomas del planeta. Su propietario, Luis Sandes, se las entrega para firmar desde hace años a todos los caminantes que pasan por allí e, inmediatamente, quedan colgadas en alguno de los pocos huecos que haya entre las demás. Profesores, médicos, funcionarios, deportistas, ingenieros, escritores, arquitectos, personas distintas profesiones, de distintos países y variadas edades coinciden en este lugar y dejan su mensaje para el resto de peregrinos mientras charlan entre ellos y toman una ración de queso, chorizo o jamón bebiendo un vino de Ribeiro o un Albariño. La comida que ofrece el bar es del país, sencilla y de buena calidad. Algunos peregrinos vuelven años después y buscan su concha nada más entrar. Y la encuentran. Ese trasiego diario de personas de tan variada procedencia añade cierto toque cosmopolita a esta tranquila aldea de apenas cuarenta habitantes censados. 
 
El Rincón del Peregrino se amplió con un albergue de veinticuatro plazas que ocupa dos antiguas viviendas de dos plantas, unidas y restauradas, situadas  frente al bar, cruzada la calle. Como buen albergue de peregrinos que es, cuenta con dos únicos dormitorios comunes en los que se reparten las plazas de literas.

El rincon del peregrino, Albergueria
El bar del Rincón del Peregrino se encuentra en la calle principal de Alberguería, aproximadamente en su mitad, a la altura del centro de la aldea, parroquia del concejo de Laza. Es uno de los lugares de descanso más conocido y recordado por los peregrinos del Camino Sanabrés.
El rincon del peregrino, interior
En la imagen de arriba, el pequeño porche, construido hace pocos años, que protege a los peregrinos que prefieren quedarse fuera. Actualmente, un cerramiento de madera y cristal rodea este espacio.

En la imagen de la izquierda, la entrada al bar, una pequeña puerta de madera y vidrio que abre a una sala con las paredes y techos completamente recubiertos por conchas escritas. Como ya no queda más espacio, Luis ha comenzado a colgar las conchas de vieira en el albergue, rellenando sus muros de la misma manera que el bar.
El rincon del peregrino, interior de la barra
El rincon del peregrino, barra del bar
Otra vista de la barra del Rincón del Peregrino, en la que se puede apreciar la sencillez del lugar y su particular decoración.
La barra del bar, de madera y vidrio, extremadamente sencilla y sin apenas adornos, salvo algunas ruedas de carro colocadas en su frente.
El rincon del peregrino, conchas de vieira en paredes
El rincon del peregrino, conchas de vieira
Todas las salas que componen el bar se encuentran completamente recubiertas con conchas de vieira con los nombres de los peregrinos que han pasado por allí.
La sala del bar cuenta con pequeñas mesas en las que siempre hay peregrinos que se sientan a comer y charlar mientras descansan.
El rincon del peregrino, albergue
Los peregrinos con credencial que deseen alojarse en el albergue cuentan con veinticuatro plazas de literas distribuidas en dos dormitorios, uno en cada una de las plantas altas de las dos viviendas originales.

No hay un precio marcado por su uso, por lo que se deja un donativo para el mantenimiento y amortización de los inmuebles. Como cualquier otro albergue del camino, no tiene una hora fija de apertura (los peregrinos suelen comenzar a andar a partir de las seis de la mañana), pero sí una hora de cierre y admisión, que es a las once de la noche. Cuenta con cocina equipada y salón comedor en el que se pueden mantener reuniones con otros usuarios, leer o escuchar música.

En el bar se puede comer (embutidos, queso, en general, platos sencillos, etc), tomar un  café o cualquier otra bebida en el bar. Además hay un lugar cerrado para guardar bicicletas y es posible dejar caballos en el patio trasero del albergue. Dispone de dos miradores de madera en la fachada principal.

Es sencillo contactar con el bar albergue a través de los teléfonos que indican en su perfil de facebook o en páginas especializadas del camino sanabrés.

El rincon del peregrino, albergue, tejado
Frente al bar se encuentra el albergue, formado por dos antiguas viviendas de dos plantas, unidas entre sí y reformadas hace pocos años.
El rincon del peregrino, albergue, cercha
Arriba, la cubierta de uno de los dos dormitorios comunitarios del albergue, realizada con vigas apoyadas sobre los muros medianeros y ripias de madera sobre palos que apoyan en las primeras.

A la derecha, la cubierta del otro dormitorio, más preparada para los fríos de otoño e invierno con tablas de madera que ocultan una estructura similar a la anterior. Destaca la antigua y sencilla cercha de madera: dos pares y un tirante a los que se añadió un pendolón.
El Camino Sanabrés se consolidó como vía jacobea al comienzo de la década de los años noventa del pasado siglo. Fueron varias las asociaciones culturales que lograron que las instituciones públicas se interesaran y establecieran los primeros albergues. Poco a poco se han ido sumando peregrinos, hospitaleros y nuevos albergues que han hecho de esta vía una de las más singulares de todos los caminos que van a Santiago. 
 
Sin embargo, y a pesar de haber sido un camino transitado desde hace siglos, pocos son los testimonios históricos que hay sobre él. Destaca el de Bernardo de Aldrete, canónigo de la catedral de Córdoba y uno de los hombres más doctos de su tiempo en temas lingüísticos y arqueológicos, quien cruzó estos parajes, sus montañas y sus nieves en el invierno de 1612. Otro andaluz, Diego Gálvez, presbítero de la catedral de Sevilla, peregrinó en 1755 y dejó también su relato. 
 
El camino se asienta, como otros muchos, sobre antiguas vías que comunicaban Orense con la comarca de Sanabria y Zamora ya desde época romana. En la Edad Media fue empleado por mercaderes de León y Astorga como vía comercial y por los segadores gallegos que iban a trabajar a Castilla. 
 
La comarca de Laza, municipio al que pertenece la parroquia de Alberguería, cuenta con restos arqueológicos de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro, con yacimientos en la propia Laza, Soutelo Verde o Castro de Laza. Hay constancia de una vía romana que desde Laza y pasando por Alberguería, donde había un asentamiento fortificado ya en época celta, ascendía a la sierra de San Mamede a través de Vilar de Barrio. De época romana se conservan un ara anepígrafa con forma de columna y un miliario, también sin inscripciones, ambos relacionados con la Vía XVI o Calzada de las Minas.

Albergueria, rollo de justicia
Albergueria, capilla de la Virgen del Carmen
Rollo de justicia de Alberguería, de época bajomedieval.
La capilla de la Virgen del Carmen, en las calles de Alberguería.
El núcleo de Alberguería se sitúa en el noroeste del Concejo de Laza. La arquitectura popular de sus casas, de tipología rural, con escaleras en algunos casos exteriores, terrazas, balcones y establos es de estilo muy sobrio, no se observan adornos. Los materiales más utilizados son el granito para levantar los muros (hay una cantera cercana al pueblo), la madera, la arcilla y, en algunas ocasiones, la pizarra. En general, el estado de conservación de los inmuebles no es bueno y bastantes de ellos han sufrido modificaciones que no han sabido respetar su diseño original.

Las viviendas son de mediano tamaño, habiendo también alguna de mayor importancia. Los muros se construyen con mampostería de granito de gran tamaño y bien labrada, careada, ajustada y dispuesta. Las cubiertas habitualmente se resuelven a dos aguas, con vigas y pares de madera sobre los que apoyan las tablas que dan a siento a las tejas cerámicas. Las plantas bajas, en ocasiones semisótanos, se utilzan como establos, guarda de aperos de labranza y bodegas, mientras que las viviendas se encuentran en las primeras plantas.

Alberguería cuenta con varios edificios y construcciones comunitarias. El más conocido es la Iglesia de Santa María, un templo de estilo neoclásico construído en el siglo XVII. Se trata de una pequeña iglesia situada en las afueras del pueblo, de una sola nave, su fachada fue reformada durante el siglo XVIII. Hay, además, otro edificio religioso, una pequeña capilla dedicada a la Virgen del Carmen (fotografía superior) y construída en el siglo XVIII dentro del pueblo, de nave única y planta rectangular, con unos cuatro metros de altura máxima en su interior. Los muros son de fábrica de sillería, en su fachada principal, rematada por un pequeño campanario, hay una puerta adintelada con un pequeño óculo encima. Otro dos óculos situados a la derecha de la puerta completan la fachada, rematada por una sencilla imposta horizontal y pequeños pináculos en las esquinas.

En la plaza del Rollo encontramos lo que en la comarca se conoce como rollo de justicia aunque en realidad es una picota datada, según varias fuentes, en el siglo XV. Se trata de una sencilla columna de granito, cilíndrica y provista de basa y capitel, sobre la que se exponía públicamente a los reos o ajusticiados por la autoridad civil. Los rollos, a diferencia de las picotas, no sólo servían para la exhibición de estos castigos sino que, además, representaban la categoría administrativa del lugar por lo que se levantaban en villas con jurisdicción plena.

Otra construcción de carácter comunal de Alberguería es su horno. Se trata de un edificio con tejado a dos aguas cubierto con tejas curvas, recientemente rehabilitado. Los muros, al igual que los del resto de inmuebles de la zona, son de piedra bien labrada. El horno, del que su boca, hogar y chimenea estaban en buen estado hace unos años, era utilizado esporádicamente por los vecinos. El edificio cuenta con una fuente lavadero adosada a una de sus fachadas.  
Albergueria, vivienda con mensulas
Albergueria, vivienda con corredor
Otra vivienda de Alberguería, con los muros de granito característicos de la zona, en la que destacan las ménsulas de apoyo de los corredores. 
Vivienda tradicional, con muros de sillar y mampuesto de granito, establo en planta baja y corredor de madera que da paso a la vivienda de la planta superior.
Albergueria, casa con corredor
Albergueria, dinteles en vanos
La práctica totalidad de edificios de Alberguería están construidos con mampuesto o sillar de granito y cubierta de teja. Es frecuente el uso de galerías de madera.
Detalle de una de las viviendas, con la colocación de los sillares y ejecución de dinteles en fachada, descargados parcialmente por sillares de mayor tamaño que el resto.
Albergueria, edificio auxiliar
Albergueria, muro curvo
Fachada con la puerta de acceso del edificio de la fotografía anterior.
Detalle de un muro de mampuesto en curva.
Albergueria, fuente lavadero adosada al edificio del horno comunal
Albergueria, calle con edificios auxiliares
Lateral del edificio que alberga el horno comunal, con la fuente lavadero adosada.
En Alberguería destaca el uso del granito tanto en viviendas como en edificios auxiliares.